Argentina y Uruguay compartieron una emotiva jornada de Newcom +75, con protagonistas de entre 75 y 85 años, en una celebración que trascendió el resultado deportivo.
Después de la final, la competencia quedó a un lado. La cancha se llenó de abrazos, sonrisas, respeto y emoción entre los representantes de Argentina y Uruguay, protagonistas de una jornada que dejó una imagen imposible de resumir solamente en un resultado.
En la categoría +75 Máster, todos los participantes fueron mayores de 70 años, con protagonistas que llegaron hasta los 85 años, demostrando que la pasión por el deporte no entiende de edades y que las ganas de seguir jugando pueden mantenerse intactas a lo largo del tiempo.
Cada partido representa mucho más que un encuentro deportivo. Cada viaje, cada entrenamiento, cada pelota y cada punto son también una oportunidad para compartir, reencontrarse y seguir disfrutando de aquello que los une: el amor por el Newcom.
La imagen de los equipos de Argentina y Uruguay juntos después de la final sintetizó ese espíritu. Dos países que, durante el partido, fueron rivales dentro de la cancha y que, al finalizar, volvieron a encontrarse desde el compañerismo, la amistad y el respeto.
Entre los protagonistas hubo jugadores y jugadoras de 75, 76, 77, 78, 79, 84 y hasta 85 años, convirtiendo a esta categoría en un verdadero ejemplo de vitalidad, compromiso y pasión por el deporte.
🇦🇷 ARGENTINA
Juan Carlos Ali — 76 años
Eduardo Manzilla — 75 años
Noemí Chams — 75 años
Gloria Gonzales — 85 años
Ana María García Quierno — 76 años
Jorge Large — 79 años
Marcos Ponce — 75 años
DT: Néstor Sánchez
🇺🇾 URUGUAY
Denis Cardozo — 77 años
Pedro Diz — 75 años
María del Carmen Machado — 79 años
Hugo Neira — 75 años
Nilda Santurio — 84 años
Raquel Piriz — 76 años
Wilson Ramírez — 78 años
María Cristina Rodríguez — 75 años
Esther Furtado Benites — 77 años
Mabel Alicia Gutiérrez — 77 años
Pedro María Gómez — 77 años
DT: Washington Silva
Más allá de cualquier resultado, todos ellos dejaron un mensaje que trasciende la competencia: la edad puede sumar años, experiencias e historias, pero no tiene por qué apagar las ganas de jugar. El verdadero triunfo estuvo en volver a entrar a la cancha, compartir una pelota, competir, disfrutar y terminar el partido con un abrazo.










